He aquí un caso que fascinará a la humanidad, se trata de Benjamin Apretones, que como buen agricultor, un día durante su jornada laboral le entró un pequeño apretón de los suyos, no teniendo más remedio que adentrarse campo a través para saciar la llamada de la naturaleza que tan desprevenidamente llamó a su puerta. Salud, y coman mucho conejo!
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